La visita comenzó con un momento de recogimiento frente al cementerio local. Allí, Braida celebró un responso en memoria de los difuntos, acompañado por vecinos que se sumaron a la oración por sus seres queridos. El gesto marcó el tono de la jornada, uniendo la devoción con el recuerdo de los antepasados, una tradición muy presente en las comunidades del interior riojano.
Tras la ceremonia, la procesión recorrió las calles de la ciudad hasta la sede parroquial, donde otro grupo de devotos esperaba la llegada del santo. La imagen fue ingresada al templo entre aplausos y permanecerá expuesta durante las próximas horas para que los fieles puedan acercarse a rezar.
“Es un momento de renovación espiritual para todo nuestro pueblo”, expresaron vecinos presentes durante el recibimiento. La llegada de San Nicolás suele convocar a cientos de personas en la región y activa la vida parroquial con misas y encuentros comunitarios. En Chepes, la devoción al santo forma parte de la identidad cultural e histórica desde hace décadas.


























































