Un torbellino de nerviosismo, bronca e impotencia contenida por años volvió a aflorar al cruzarlo en la calle. Así describió Noemí Albornoz, hermana de “Pitu” Albornoz, el momento preciso en el que decidió tomar su teléfono móvil, grabar y encarar públicamente al abogado Salcedo, en un video que se viralizó rápidamente en redes sociales.

En una emotiva entrevista concedida al programa Mañanas de la Metro (transmitido por Radio Metro), Noemí compartió el impacto emocional que le provocó ver al letrado desplazarse con total libertad por los mismos lugares que ella transita a diario.

“Viví un momento de mucho nerviosismo al verlo caminando por donde yo ando y tan libremente. Me dio una impotencia de verlo… y lo grabé”, expresó entre lágrimas.

“No me gusta verme así, pero la bronca no se explica con palabras”
Al reflexionar sobre la repercusión de las imágenes, la hermana de “Pitu” reconoció que le resulta sumamente doloroso volver a reproducir el video. “No sé ni qué le dije porque no quiero ver ese video, me hace muy mal. No me gusta verme así, yo no soy así, pero la impotencia que tenía no te la puedo explicar con palabras”, manifestó conmovida.

Noemí rememoró que no es la primera vez que se cruza cara a cara con Salcedo en la cotidianeidad. Recordó un episodio ocurrido tiempo atrás en las instalaciones de un supermercado local: “Me lo crucé con una caja de cerveza en las manos para comprar y se escondió como una rata detrás de las góndolas”.

Frente a esa realidad, dejó asentada su postura inquebrantable de escrache social: “Como le dije una vez a él cuando me lo encontré: yo no lo voy a dejar descansar. Yo donde lo vea lo voy a seguir escrachando, porque él toda la vida va a seguir siendo un asesino”

Durante la entrevista, Albornoz también reconstruyó el derrotero judicial del caso y las discrepancias en torno a la carátula penal. Aclaró que desde la etapa de instrucción sostuvo firmemente que la muerte de su hermano no correspondía a un homicidio culposo, sino a un homicidio simple con dolo.

Sin embargo, reveló un hecho clave ocurrido la misma jornada de la audiencia debate:
– La llamada a última hora: Según su testimonio, la mañana del día fijado para el juicio —cuya audiencia estaba prevista para la tarde— recibió una comunicación telefónica de la Fiscalía General solicitándole autorización para pedir en sala el cambio de calificación legal.
– La decisión familiar: Ante la falta de elementos probatorios acumulados con anterioridad que garantizaran una condena por una figura más grave, la familia decidió rechazar la propuesta repentina para evitar el riesgo de una absolución.

“Les dije que no, porque no había pruebas suficientes para condenarlo por un delito más grave y corríamos el riesgo de que quedara en nada. Entre los 5 años del homicidio culposo y nada, prefería asegurar los 5 años”, concluyó Noemí, dejando al descubierto la dolorosa resignación a la que se vio sometida la familia en búsqueda de un piso mínimo de justicia