Soledad Agüero, es una de las integrantes de la agrupación madres del dolor, ya que su hijo, Juan Carlos Bellido, falleció en marzo de 2017, a los 19 años, cuando fue víctima de un siniestro de tránsito cerca del Parque de la Ciudad, ocasión en la iba a bordo de un automóvil WV Gol Trend cuando chocó contra un camión.

A pesar del dolor por la muerte, la familia respetó la voluntad del joven y dio curso a la donación de órganos.

En ese marco, Soledad Agüero se refirió a esa situación y a cómo es el vivir diario tras la pérdida de su hijo.  “Es sobrevivir el día a día”, reconoció sobre este último aspecto, y remarcó que “tengo un gancho enorme que es mi otro hijo, estoy aferrada a la vida de Máximo para poder seguir”.

  En cuanto a la donación de órganos, contó que “fue una decisión de mi hijo”, y relató que “cuando tenía doce años, estaba mirando el noticiero donde hablaban de un pedido de donación de órganos y me pidió que le explicara de qué se trataba. Después, cuando cumplió los 15 me contó que se había anotado como donante”.

“Nunca pensamos que íbamos a estar en esta situación, pero cuando sucedió el accidente, llegó al hospital con muerte cerebral irreversible. Pasadas unas horas, me manifestaron que mi hijo era donante y me preguntaron si yo respetaba la voluntad de él”, manifestó.

“Fue algo muy difícil, en el momento me costó bastante, pero entré en la sala, tomé su manito y me di cuenta que él ya no estaba. Entonces les dije a los médicos que era una voluntad suya y la respetamos”. “Hablamos con la gente del Cucailar y le dije que esa era la voluntad de Juan y pedí que se respetara”, detalló sobre el difícil momento en el cual tomó la decisión de donar.

Sobre quienes recibieron los órganos de su hijo, Soledad Agüero contó que “conozco a algunas de las personas a las cuales Juan dio vida”, e  hizo hincapié en uno de ellos. “Quien recibió el corazón de Juan, nos buscó a nosotros, hoy por hoy tenemos una relación bárbara”. “Cuando abrazo a Valentina, sé que no abrazo a mi hijo, pero si veo en ella reflejada la generosidad y voluntad que siempre tuvo mi hijo”, enfatizó y como conclusión destacó que “más allá del dolor, es muy importante poder donar”.

En otro orden, se refirió a la cuestión judicial, y subrayó que “no tuve justicia”, y detalló que “el fiscal pidió cuatro años de prisión efectiva y diez de prohibición de manejar para el asesino de mi hijo, pero el tribunal, compuesto los jueces Peralta, López Douglas y Chamía, le dictaron tres años de prisión en suspenso y cinco años de prohibición para conducir, lo que provocó que esté disconforme con el fallo, porque además ni siquiera se cumplió, ya que resaltó que al imputado lo vieron manejando, a pesar de la prohibición. “Nadie controla nada”, sentenció al respecto.

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