La iniciativa surgió como parte de su Trabajo de Proyecto Institucional sobre medio ambiente, transformando la teoría escolar en una acción concreta y necesaria para su comunidad.
El plan de acción de los estudiantes no se limitó a un diagnóstico áulico, sino que salieron a la calle para sanear las arterias del sector. Además de recolectar los residuos, los jóvenes fabricaron e instalaron un cartel con la leyenda “Prohibido tirar basura”, buscando frenar la proliferación de microbasurales en los campos cercanos al barrio y apelar a la responsabilidad de los vecinos.
La intervención de los alumnos cobra un valor doble. Por un lado, consiguieron erradicar un foco de contaminación y vector de enfermedades en los accesos a los barrios El Alto y Barrio INTA. Por el otro, expusieron una problemática recurrente: la alarmante inacción y dejadez por parte del municipio, cuyas cuadrillas de limpieza brillan por su ausencia en la zona, permitiendo que estos espacios se conviertan en basurales a cielo abierto.
Ante la falta de respuestas estatales para garantizar la higiene urbana, fueron los propios estudiantes del CEJA quienes tomaron la posta para resguardar la salud ambiental del Barrio El Alto.
Con la colocación del cartel, el grupo de primer año busca que el esfuerzo invertido no sea en vano. La erradicación de los microbasurales en los campos colindantes dependerá ahora de que los habitantes del sector respeten el espacio público y comprendan el mensaje dejado por los jóvenes.
Esta valiosa acción comunitaria demuestra que los estudiantes no solo identifican las falencias de su entorno y la desidia de las autoridades, sino que tienen la iniciativa y el coraje de organizarse para cambiarlas. Un verdadero orgullo para el CEJA Ángel Vicente Peñaloza y un llamado de atención para la gestión municipal.



























































