Más allá de la derrota del domingo pasado en el Superclásico por 2 a 0, con una formación que de entrada alineó a un solo titular (el arquero Sergio Romero), los hinchas que bordeaban al micro que llevó al plantel al aeropuerto de Ezeiza resumía en su canto cual es el verdadero objetivo: “Este jueves cueste lo que cueste, este jueves tenemos que ganar”, entonaban los simpatizantes. La expectativa para esta semifinal es muy alta: en una hora se agotaron en la tarde del lunes las 2.200 entradas que Boca tenía para sus socios.
EL EQUIPO QUE PREPARA JORGE ALMIRÓN
En ese contexto, el director técnico dispuso que los 30 futbolistas que comprenden el plantel profesional -hasta Luca Langoni, todavía no recuperado de sus continuos desgarros- viajen a San Pablo, un simbolismo que habla de la búsqueda de unidad “en las buenas y en las malas”. La parte principal de los dirigentes, entre ellos el vicepresidente Riquelme, viajarán este miércoles en un vuelo especial.
En cuanto al equipo, y aunque no hay señales por parte del cuerpo técnico, esta mañana en la práctica de fútbol el DT mezcló jugadores, por lo que se presume que el equipo se conformaría sobre la base del que jugó en el encuentro de ida en la Bombonera, con tres nombres en danza: Miguel Merentiel, Nicolás Valentini y Lucas Blondel.
Aunque Marcos Rojo y Nicolas Figal están entre algodones, volvieron a entrenarse en forma diferenciada, y alguien muy cercano al cuerpo técnico boquense dijo a Télam que “a este partido no se lo pierden”. Así las cosas, saldría Merentiel y el juvenil Valentín Barco jugaría más adelantado por izquierda, para acompañar a Edinson Cavani.
Boca jugará el jueves desde las 21.30 un transcendental partido ante Palmeiras en San Pablo, en la revancha de la serie de la semifinal de la Conmebol Libertadores y con el arbitraje del uruguayo Andrés Matonte.





























































