El presidente brasileño y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, cambió este miércoles su estrategia digital de cara a la segunda vuelta de las elecciones para revertir el resultado del domingo, que lo posicionó 2,2 millones de votos por debajo del ultraderechista Flávio Bolsonaro.

“Gente, vamos a la calle. Vamos a conversar con las personas”, dijo Lula, con el cuello de la camisa abierta, en un inusual videoselfie que publicó este miércoles en sus redes sociales.

El mensaje fue acompañado por un texto que afirma: “Energía allá arriba para ganar esas elecciones! ¡Vamos, gente! ¡Brasil hacia adelante, sin retrocesos!“.

El senador e hijo de Jair Bolsonaro ganó el primer turno de las elecciones con menos de dos puntos de ventaja (47% a 45%) de Lula.

El objetivo es claro: convencer a los más de 30 millones de brasileños que se abstuvieron de votar en el primer turno de los comicios.

El desafío de Lula a Flávio Bolsonaro
En otra de sus publicaciones, también en formato vertical, reta a su adversario con la propuesta de reducción de la jornada laboral a cinco días de trabajo y dos de descanso, una de las banderas de su Gobierno, que se comenzó a debatir esta semana en el Senado.

“Yo quiero saber cómo Flávio Bolsonaro va a votar. Quiero saber cómo va a orientar el voto de su grupo parlamentario”, expresó, mientras sostiene el teléfono celular con una mano y gesticula con la otra, algo inédito hasta ahora.

La primera dama, Rosângela ‘Janja’ da Silva, también se sumó a la iniciativa este martes con un videoselfie en el que afirma que la campaña está “a todo vapor en las redes y en las calles”.

Esta nueva dinámica supone un cambio de estrategia digital de la campaña del Partido de los Trabajadores (PT) que, hasta ahora, se centraba en replicar material de discursos de Lula en ámbitos institucionales, sin que el mandatario tuviera “contacto directo” con sus seguidores.

Según trascendió en los días poselectorales, los publicitarios de Lula mantuvieron reuniones para reforzar la comunicación con jóvenes legisladores de alto impacto digital e influenciadores que le hablen “cara a cara” al votante sobre las ventajas de votar al actual presidente y los “peligros” de elegir a su adversario.

Por ejemplo, la diputada Erika Hilton, con más de 5 millones de seguidores en Instagram y reelegida en las elecciones legislativas del domingo, y el diputado Pedro Rousseff, sobrino nieto de la expresidenta Dilma Rousseff, con más de un millón, acompañaron este cambio de formato.

“Lula va a perder las elecciones si no cambiamos estos cuatro puntos de su campaña”, advirtió Rousseff, quien sitúa las redes sociales como el primer punto a corregir, incluso por delante de divulgar las propuestas sobre seguridad.

Objetivo: seducir a los abstencionistas.
Uno de los objetivos principales del cambio de estrategia es mejorar el resultado del presidente en el estado de Minas Gerais, segundo mayor colegio electoral del país por detrás de San Pablo, donde Lula sumó un 43 % de los votos frente al 48 % de Bolsonaro.

Entre los municipios con las mayores tasas de abstención, este estado brasileño concentra ocho de los diez primeros del país.

En este arranque de la campaña para la segunda vuelta, Lula se enfocó precisamente en reducir la abstención, dentro de un contexto en el que varios de los candidatos de la llamada “tercera vía” y partidos políticos derrotados en la primera vuelta decidieron alinearse con el aspirante del Partido Liberal (PL).

Por ello, en el armado operativo de la campaña, uno de los impulsores de este giro táctico es André Janones, diputado de Minas Gerais y reelecto en los comicios del domingo pasado. Janones creó un canal de difusión en WhatsApp llamado “Ejército de Lula”, que ya reúne a casi 2 millones de seguidores.

En ese espacio sube vídeos y pide a la militancia que comparta las publicaciones, dé ‘me gusta’ y genere sus propios contenidos con consignas establecidas. “Somos los soldados que vamos a reelegir a Lula”, afirma en sus mensajes.