Por eso un grupo de 69 investigadores de la Academia de Ciencias de Australia dirigió una carta abierta a las autoridades del estado de Nueva Gales del Sur en la que critican la medida anunciada y la califican de insuficiente, aunque matar 10 mil animales parezca una cifra terrible.
Los funcionarios manifiestan que el plan protegerá el área mientras preserva el ‘valor patrimonial de los brumbies’, un concepto controvertido introducido por una ley estatal de 2018 que identifica a estos equinos como ‘culturalmente importantes’ para el parque, a pesar de que los colonos europeos los introdujeron en el área.
“Las autoridades deben escuchar la ciencia, la evidencia más reciente y las recomendaciones sobre la mejor manera de proteger el parque de los daños significativos de los caballos salvajes”, dijo John Shine, presidente de la Academia Australiana de Ciencias, en un comunicado de prensa.
Y agregó: “Hacer lo contrario mostraría desprecio por los ecosistemas australianos nativos en peligro de extinción y las especies amenazadas por caballos salvajes”.



























































