El cuerpo de Nancy Godoy, la docente rural que estaba desaparecida desde el 7 de octubre en Corrientes, fue encontrado semisumergido en un potrero de la zona del paraje El Malezal, en la localidad correntina de Esquina.

Los fiscales ya se encuentran en el lugar para avanzar con las medidas correspondientes, de acuerdo a lo que pudo saber TN. El sector es de difícil acceso y no tiene señal telefónica, lo que complica las comunicaciones y el trabajo de los investigadores.

Según la información que trascendió este miércoles, dos policías de la provincia lo localizaron durante un rastrillaje a caballo, a unos 15 kilómetros de la Escuela Rural N°626, donde la mujer trabajaba como suplente.

La prioridad de los investigadores es preservar la escena y realizar las pericias para determinar las circunstancias de la muerte. También deberán establecer cuánto tiempo llevaba el cuerpo en ese sitio y si ese fue el lugar donde ocurrió el ataque o si fue trasladado desde otro punto.

La causa tiene cinco detenidos
La investigación tiene cinco personas detenidas. El principal sospechoso es Ireneo Antonio Zarza, capataz y encargado del campo, acusado como presunto autor del femicidio.

También están imputados por encubrimiento los peones rurales Felipe Sandoval y Nahuel Rojas, y Rosa Leguizamón, baqueana y pareja de Rojas. El quinto detenido es Ernesto Ezequiel Bordón, allegado a la familia de los peones, acusado de falso testimonio.

El resultado de las pericias será clave para reconstruir lo que ocurrió con la docente y determinar las responsabilidades de todos los acusados.

La última carta de la docente antes de su desaparición: “La escuela está totalmente abandonada”
La maestra de 52 años dejó por escrito las condiciones en las que encontró el establecimiento donde trabajaba, en el departamento de Esquina. En el documento, fechado el 15 de agosto, Godoy denunció que la escuela estaba “totalmente abandonada”, sucia y “con insectos de todo tipo”.

También señaló que los inodoros estaban llenos de tierra y que una madre de dos alumnos la ayudó con las tareas de limpieza, que le demandaron dos días para dejar el lugar “más o menos habitable”.

La docente también advirtió sobre la falta de agua potable, una de las dificultades que enfrentaba en el establecimiento. Godoy dejó constancia de que no había encontrado registros escolares desde 2024. A eso se sumaron los relatos de padres y vecinos, quienes le habrían contado que el docente anterior llevaba entre dos y tres años sin dar clases.

Godoy había llegado a la escuela unos dos meses antes de su desaparición y, según contaron sus familiares, se ocupó de limpiar y acondicionar el edificio para que los alumnos pudieran asistir a clases.