En el corazón del departamento Rosario Vera Peñaloza, la Avenida San Martín se erige como la arteria más importante y transitada de la ciudad. Día a día, cientos de vecinos caminan por sus veredas, transitan hacia sus empleos o acuden a los comercios locales. Sin embargo, en medio de esta vitalidad cotidiana, una amenaza silenciosa y cada vez más evidente genera profunda preocupación en la comunidad.

Se trata de un ejemplar de gran tamaño completamente seco que presenta una inclinación crítica sobre la acera. El tronco y sus ramas desprovistas de hojas se apoyan directamente sobre los cables del tendido eléctrico y contra una estructura edilicia notablemente deteriorada.

La combinación es alarmante: el peso del árbol inclinado sobre el cableado representa un peligro inminente de cortocircuito o descarga, mientras que la fachada sobre la que recae muestra grietas y un evidente desgaste estructural.

Más de un mes de inacción municipal
A pesar del riesgo evidente que implica para la seguridad física de transeúntes, familias y automovilistas que circulan por el lugar, ha transcurrido más de un mes sin que desde el Municipio del Departamento Rosario Vera Peñaloza se tomen cartas en el asunto. La inacción de las áreas correspondientes mantiene en vilo a los comerciantes y vecinos de la zona, quienes ven cómo el deterioro avanza día a día sin que se realice la poda o extracción preventiva necesaria.

“Es una tragedia anunciada. Todos los días pasamos por abajo de ese árbol rezando para que no caiga un viento fuerte o ceda la pared. No podemos esperar a que ocurra un accidente lamentable para recién actuar“, señalan residentes del sector.

Una postal que impacta en la estética urbana
Más allá del incuestionable riesgo para la integridad física y la propiedad pública y privada, la presencia de este ejemplar sin vida impacta de forma muy negativa en la estética de la principal avenida chepeña. La postal de desidia choca directamente con la imagen que merece la arteria comercial y social más relevante del departamento.

Frente a esta situación, la comunidad exige una intervención urgente de los organismos municipales competentes para remover el árbol de forma segura y reacondicionar el espacio público, evitando así lo que podría transformarse en una catástrofe perfectamente evitable.