En declaraciones radiales, Marcela Guzmán visibilizó el malestar y la preocupación que reina entre los profesionales de la salud y los vecinos del sector ante un acto que atenta directamente contra un servicio esencial para la comunidad.

Según detalló Guzmán, el accionar malintencionado puso en severo riesgo la atención sanitaria y, de manera crítica, la cadena de frío de las vacunas y medicamentos que se custodian en el establecimiento, un insumo fundamental para la cobertura de bebés, niños y adultos mayores de la zona.

“Rompieron las rejas que resguardan las instalaciones para bajar la llave térmica”, relató con preocupación la referente, remarcando la insensatez de un ataque que no buscó el robo de elementos, sino generar un daño directo al funcionamiento del centro sanitario.

El hecho generó un profundo repudio entre las familias del barrio, quienes dependen a diario de las prestaciones del CAPS. Ante esta situación, se solicitó un reforzamiento de la vigilancia en los alrededores de la institución, al tiempo que se instó a la comunidad a cuidar y denunciar cualquier movimiento sospechoso para proteger un espacio que pertenece a todos.