En diálogo con Radio Metro, la rectora de la Casa de Altos Estudios, Dra. Natalia Albarez Gómez, repasó el valor histórico de la institución y destacó el impacto transformador de la educación superior en la comunidad.
El origen de una convicción
La historia de la universidad riojana se remonta al impulso de un grupo de jóvenes que, movidos por la consigna «Queremos Universidad Riojana», entendieron con claridad que el progreso y el desarrollo de la provincia estaban indefectiblemente ligados a la creación de una institución de educación superior.
Aquella convicción inicial se tradujo, con el paso de las décadas, en un espacio de oportunidades para miles de estudiantes. Para la propia rectora, la UNLaR representa un camino de crecimiento personal e institucional que hoy le permite liderar los destinos de la universidad donde se formó.
Un sueño con arraigo federal
El alcance de la UNLaR se extiende a lo largo de la geografía provincial, con presencia en sedes y delegaciones como Chepes, Aimogasta, Villa Unión, Catuna y Chamical. Desde la perspectiva de la gestión universitaria, pisar las aulas en cualquiera de estas localidades implica dar curso a una aspiración que trasciende lo individual.
La formación profesional no se limita a la adquisición de competencias técnicas o a la producción de conocimiento acadéimico; se concibe como una herramienta de intervención comunitaria orientada a mejorar las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto, combinando el logro familiar con la responsabilidad social.
Transformación y proyección
Al recordar la asunción de la actual conducción el 20 de diciembre de 2024, Albarez Gómez describió el escenario de complejidad institucional y la necesidad de revertir una etapa signada por la desidia y el abandono. En un contexto nacional complejo para las políticas universitarias, la gestión asumió el compromiso de afrontar los problemas de manera directa.
A través de la innovación, la articulación territorial y el trabajo continuo, la universidad busca consolidar su presencia en toda la provincia, reafirmando el valor de la educación pública como pilar fundamental para el desarrollo de La Rioja.



























































