Tras esto, afirmó: “Sin ninguna orden judicial la trasladaron a la Clínica de la Trinidad para hacerle análisis que podrían descubrir algunas cuestiones negativas de su salud, pero vieron que estaba totalmente sana, sin ningún tipo de sustancias tóxicas. Fue una maniobra solamente para desprestigiarla a nivel periodístico”. Por otro lado, también destacó: “Pero la cosa no terminó acá. Hubo un hecho mucho más grave, muchas horas después, durante la noche, una persona vino a devolverle el celular que le robaron en el momento del secuestro. Las escenas que ocurrieron durante la devolución del celular son gravísimas”.
Fue entonces cuando Esmeralda Mitre retomó la palabra: “Quería contarles que esto fue una operación, me secuestraron, entraron violando la puerta, entraron a mi cuarto. Yo no me negué, me hicieron todos los análisis, que dieron bien, así que estoy perfecta de salud”, dijo. En ese sentido, amplió sus declaraciones: “Yo no sabía qué era lo que pasaba. Como no había nada que ocultar, dije ‘prefiero ir y que esté todo claro’. Me hice los análisis y a las dos horas fui dada de alta. No había orden judicial. Volví a mi casa, hice todas las denuncias, que me llevaron todo el día”.
“Pero ocurrió algo muchísimo peor y más triste… Un hombre de la familia, muy violento, vino a mi casa a devolverme el celular que me habían robado a la mañana, porque yo los había denunciado por robo de ese celular. Me lo tiró en la cabeza, en frente de la policía y me golpeó fuertemente“, cerró la actriz compartiendo fotos de su cuerpo golpeado.




























































