Atalay fue condenado a 18 años de prisión pero el fallo del Tribunal Supremo de Turquía fue declarado nulo por el Tribunal Constitucional de ese país porque el legislador aún tenía fueros que lo protegían.
Sin embargo, el otrora diputado perdió su escaño en enero de 2024, y la bancada oficialista no está dispuesta a devolverle su lugar ahora que está libre de culpa.
De hecho, el presidente Erdogan -cuyo partido gobierna Turquía desde 2002- respaldó públicamente al Tribunal Supremo contra el Constitucional, lo que causó una gran polémica al poner en duda que el Constitucional sea la máxima autoridad judicial del país.
Por eso la oposición de Turquía convocó a una sesión extraordinaria este viernes, en la cual Sik se despachó contra la bancada del AKP, el partido de Erdogan. Pero durante su discurso fue atacado a golpes y hasta ahorcado por un legislador oficialista.
Como resultado de la pelea generalizada de este viernes la diputada Gülistan Koçyigit, del partido izquierdista DEM (antes HDP), sufrió heridas que provocaron que quede un rastro de su sangre en el suelo del hemiciclo, informó el diario Cumhuriyet.




























































