Las imágenes de Kim manejando la limusina de Putin recorrieron rápidamente el mundo, destacando una dinámica de cercanía y camaradería entre ambos mandatarios. La ciudad de Pyongyang estaba decorada para la ocasión. Fotos de los medios estatales mostraron retratos de Putin alineando las calles y la imponente fachada del inacabado Hotel Ryugyong de 101 pisos iluminada con un gigantesco mensaje “Bienvenido Putin”.
En el contexto político, la visita de Vladimir Putin se produce en un momento de creciente cooperación entre Rusia y Corea del Norte. En un artículo en el principal periódico del partido gobernante norcoreano, Putin elogió a Pyongyang por resistir las presiones económicas y amenazas de Estados Unidos. Además, prometió desarrollar mecanismos alternativos de comercio no controlados por el hemisferio occidental.




























































