“En un pozo del mal, donde se hizo absoluto silencio, me mandé un calmante y no recuerdo mucho más“, siguió comentando.
Y, agregó: “Amanecí hace un rato, me escribió Ale, el remisero que nos buscó en Ezeiza para avisarme gentilmente que no le pagué”.
“Momo hizo su vida. Yo encontré la banqueta de la cocina en la despensa y, al parecer, comió grisines con chocolate y ahora se hizo un ramen con leche porque dice que es picante. Yo estoy despertando del episodio del avión. Ya pagué el remis y pedí disculpas”.
“Seguramente esté exagerando todo, pero no tanto, pues el otro vuelo que aterrizaba en aeroparque tuvo que aterrizar el Ezeiza por turbulencia fuerte”, siguió su dramático relato.






























































