Catriel Urbano es un joven de la localidad de Desiderio Tello que se encuentra en el último tramo de su carrea universitaria en busca de concretar su sueño de ser médico, pero ante la complicada situación económica por la que atraviesa el país, colabora con su padres vendiendo empanadas para poder continuar costeando los aranceles y la bibliografía.
En las últimas horas, y mediante un posteo de su padre, Daniel Urbano, quien se desempeña dentro de los medios de comunicación en nuestro departamento, pudimos conocer que además de recoger poleo, trabajo que llevó adelante durante la pandemia, vender pizas y lavar autos, ahora Catriel colabora con su familia e la venta de empanadas, para tratar de generar un ingreso extra que posibilite acercarlo a la meta de poder acceder a su titulo como profesional de la salud.
Al joven solo le resta el último tramo en su formación para egresar, la próxima semana inicia los “rotatorios”, pero mientras tanto, distribuye su tiempo entre los apuntes y este pequeño emprendimiento que impulsan en conjunto con todos quienes integran su familia. Quizás lo que sucede con Catriel solo sea uno de los tantos ejemplos de muchos jóvenes que debe emigrar de su ciudad, ya que estudia en la capital provincial, para poder enorgullecer s los suyos, pero también es bueno hacerlo visible para sirva como aliciente para aquellos que se dan por vencidos sin siquiera intentarlo.
Ojalá que al momento de convertirse en un profesional pueda desempeñarse dentro de la comunidad que tanto lo necesita, y no deba partir hacia otros lares porque en nuestro departamento o provincia no se lo reconoce como debiera.
Aquí el posteo realizado por su padre, y que deja muestras claras de lo orgulloso que se encuentra de su hijo:






























































