La historia tiene su inicio en un posteo realizado por Fernando Peñaloza, quien está a cargo del fútbol infantil en la localidad de Villa Casana, distante 35 Km hacia el norte de la ciudad de Chepes, en zona de sierra.
En su publicación Fernando explicaba los motivos de la misma, planteando que lo hacía con el fin de ayudar a un pequeño de tan solo 9 años, que concurre a la escuela de Villa Casana, pero que debe recorrer aproximadamente a diario una distancia de 2 Km., no tan solo para llegar al establecimiento educativo, sino también para participar de los entrenamientos en la escuelita de fútbol, deporte para el cuál según las propias palabras del entrenador, tiene muchísimas condiciones.
Lo que se solicitaba es alguna bicicleta que le facilite y agilice su traslado, incluso si el rodado que se donara no se encontraba en la mejores condiciones, ya que Fernando se comprometía a realizarle los arreglos que fuesen necesarios. Ante este pedido, casi de inmediato llegó una respuesta de una mamá que decidió donar una bici que pertenecía a su hijo.
Lo más relevante de la situación, es que esa mamá es Diolinda Vera, quien perdiera a su hijo Kevin en un accidente de tránsito fatal en el año 2021, siendo el rodado uno de los pocos recuerdos que le quedan del jovencito que falleció cuando apenas tenía 16 años de vida.
El desprendimiento y la muestra de solidaridad de Diolinda pone nuevamente de manifiesto el amor de una madre, el cuál mas allá del dolor que desgarra el alma puede todavía sentir empatía por otro niño que seguramente valorará muchísimo este gesto en cada oportunidad que le toque utilizar la bicicleta para llegar a la escuela o a sus prácticas de fútbol.
Cuando el amor habla no es mucho lo que se pueda agregar, solo aplaudir y realzar este tipo de acciones, tanto de Fernando como de Diolinda, quienes demuestran que en una sociedad donde cada vez se piensa menos en el prójimo aún existe la esperanza.



























































