La defensa de Martínez intentó sostener la versión de una pelea cuerpo a cuerpo entre padre e hijo, que había estado comiendo juntos y estaba alcoholizados, pero los jueces resolvieron que “tanto por las voces escuchadas por la vecina como por lo informado por el experto que confeccionara la autopsia” indicaron que hubo “un solo agresor que golpeó en reiteradas partes y con gran intensidad a la víctima”.
“La autopsia, dada su naturaleza objetiva y experta, contradice en un todo la excusa ensayada por Martínez en ejercicio material de su derecho de defensa”, explicaron los jueces Matías Mariano Deane, Raúl Fernando Elhart y Gerardo Gayol del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de La Matanza.
En la causa consta que Martínez (hijo) aseguró que “estaba cenando pollo” con su padre, quien “a su arribo ya estaba alcoholizado”, y que estaba “pasando un buen momento hasta que empezó a recriminarle decisiones de su vida y que era ‘poco hombre’, comenzando primero a empujarlo, luego rompió una puerta de madera y se abalanzó sobre él, golpeándolo, intentando en todo momento sacárselo de encima”.
El juez Deane, al igual que sus colegas, señaló que el supuesto enfrentamiento no le generó “ninguna lesión” a Martínez (hijo), tras lo cual le provocó “la caída de su padre, quien sin embargo se levantó, aprovechando él para irse rápidamente porque estaba muy asustado”.
“Esta versión, sobre la cual se sustenta la postura absolutoria de la Defensa, no viene, tal lo dicho, respaldada por ninguna evidencia concreta”, afirmó el magistrado ya que consideró que “las agresiones que dijo el imputado haber recibido en esa ocasión no se constataron médicamente”.
“Lo que sí se ha constado, en la autopsia, es un considerable número de lesiones que no se corresponden ni con el intento de Martínez hijo de sacarse de encima a su agresor ni mucho menos con una sola caída del mismo“, explicó.
La cuestión fue sospechosa de entrada porque Martínez hijo empezó por decirle a su familia que había ido a ver a su padre porque no le contestaba los llamados y lo había encontrado muerto. El hermano de la víctima tenía “dudas” sobre lo ocurrido y así fue como se involucró a la Policía y la Justicia.
La causa por “averiguación causales de muerte” devino en una investigación por homicidio, en la que se sospechó que el crimen ocurrió porque la víctima no le quiso dar a su hijo los $ 90.000 del IFE que había cobrado durante la pandemia.
Como antecedente Martínez (hijo) había sido condenado a 8 años de cárcel en 2016 tras ser encontrado penalmente responsable por la muerte de su bebé, ocurrida en 2012, cuando él tenía 16.
Al ser menor de edad al momento de cometer el crimen el hombre no recibió una cadena perpetua, cosa que sí ocurrió esta semana a propósito del asesinato de su padre.




























































