Colaci llevaba a cabo siempre la misma rutina. Se encerraba en el consultorio y le decía a la víctima que debía colocarle una crema en los genitales previo a la masturbación.
El urólogo recibido de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata, sacaba un microscopio y miraba las secreciones de sus pacientes, diciéndoles que era parte del procedimiento.
“Les mentía y les decía que iba a ver algo en el semen“, develó una fuente.




























































