La llamada del supuesto autor del doble homicidio fue escueta, corta, y a partir de ese momento el hombre intentó desviar la investigación judicial hacia la empleada de sus padres, que llevaba más de una década de trabajo en la casa, como posible “entregadora” ante un posible robo.
“Bien, ¿le dijo algo más? ¿Signos de violencia? ¿Algo por el estilo?”, preguntó el operador del 911 ante el relato de Del Río, a lo que el hombre contestó: “Nada más. Me dijo eso, ¡apurate, apurate, apurate! Me dijo eso. ¿Eh?”.




























































