Es el Jagger que sigue deslumbrando sobre los escenarios. Un hombre ya mayor cuya alimentación es balanceada y saludable, en el contexto de una vida de rockstar ordenado.
Y considerando el despliegue físico que necesita cuando canta en vivo, su equilibrada nutrición es a base de comida orgánica (casi nada de alimentos procesados), con un “shock” de vitaminas y proteínas en el desayuno, y una continuidad a lo largo del día de carbohidratos y más proteínas.
Alcohol toma poco y lo hace con mucho autocontrol bajo el concepto de que sin abusos no hay privaciones. Toma mucho líquido, especialmente agua, para mantener una buena hidratación que le permite sustentar su fuerte rutina diaria de entrenamientos.
Ésta incluye, obviamente, ejercitar las cuerdas vocales, pero su físico se apoya en el ritmo aeróbico. Sale a correr todos los días, también anda mucho en bicicleta y hasta practica natación y kickboxing. Que nunca le falte aire para su momento top como líder escénico de Los Rolling Stones: el baile.
No necesita un coach porque el estilo stone lleva su propia marca registrada, sin embargo suele apoyarse en algunos trabajos propio de la danza clásica y el ballet, aunque a simple vista poco tengan que ver éstos estilos con el revoleo de brazos y caderas con los que Mick acumula ovaciones y reconocimientos.
Y como tanta actividad necesita bajar los decibeles, redondea su rutina con sesiones de yoga, que le permiten está súper elongado, y también con meditación y trabajos de respiración. El combo Stone de la tercera edad, para mantenerse en forma y seguir siendo a los 79 años, y como lo es desde hace seis décadas.




























































