El conductor es un adolescente de 17 años que no detuvo su marcha y se dio a la fuga. Ella estuvo internada una semana en la sala de terapia intensiva del Hospital Misericordia de Córdoba y actualmente se encuentra con reposo total en su hogar.
Todavía no puede moverse por sus propios medios, resultó con múltiples golpes y fracturas y está tratando de recuperarse física y emocionalmente. La joven vive en La Quinta y denunció que su madre perdió el trabajo cuando solicitó permiso para cuidarla.
Candelaria contó: «Estoy con reposo absoluto desde que me dieron el alta el pasado 14 de marzo. Ya llevo unos veinte días en cama y tengo fractura de costillas y los pies lastimados por el asfalto. Tengo las heridas sin puntos y cuestan que sanen, también tengo la pierna y el brazo muy lastimados. Estoy tomando antidepresivos y una vez que me recupere, voy a empezar con una ayuda psicológica».
Consultada sobre el accidente que sufrió, manifestó que sólo recuerda algunas partes y dijo: «Venía con mis amigas de un boliche en el centro y me llevaron en un auto hasta la esquina de Av. San Martín y Artigas. Cruzamos el semáforo y vi que había un auto que venía muy fuerte, después no recuerdo más nada. Cuando me desperté, me estaban atendiendo en una camilla y me cargaban en una ambulancia, pero está todo difuso. Lo que más me indigna es que me robaron el teléfono mientras estaba tirada en el piso y esperaba que la persona que me atropelló se contactara conmigo, pero no lo hizo».
«Yo trabajaba en un hotel y me dijeron que cuando pueda volver, tengo el puesto. Mi mamá trabajaba en un restaurante y perdió el trabajo cuando solicitó unos días para cuidarme, la dejaron sin trabajo. El único que está trabajando ahora es mi papá, que trabaja en obras»; completó.



























































