El hombre, que tenía una cardiopatía y había sido rechazado en varios centros médicos para recibir un trasplante, “probó ser un paciente valiente y noble que luchó hasta el final”, expresó el doctor Bartley Griffith, el cirujano que lo operó el 7 de enero de 2022 en Baltimore, Maryland, en el este de Estados Unidos.
Lo que quedó claro tras la experiencia de Bennett es que es posible trasplantar un órgano vital, como el corazón, entre un ser humano y un cerdo genéticamente modificado al que se le quitó los azúcares de las células para evitar un rechazo inmediato.
“Quiero vivir. Sé que es una posibilidad extrema pero es mi última opción”, había expresado Bennett antes de prestarse para la cirugía experimental que había obtenido el visto bueno del ente regulador de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, sus siglas en inglés) para su “uso compasivo”.





























































