La lluvia siempre es una bendición, fundamentalmente en tiempos tan complicados donde se venía reclamando por la la intervención de las “avionetas rompetormentas” y su injerencia en la falta de precipitaciones en a zona. Por fortuna en los últimos dos días la naturaleza ha sido generosa en cuanto al agua que ha caído en toda la región, con registros que en algunas localidades llegaron hasta los 100 mm, provocando que las represas se llenen en su totalidad.
Sin dudas que para los sufridos pobladores del interior departamental esto ha significado un alivio mas que importante, pero en algunos barrios de la cabecera quedaron al descubierto nuevamente problemáticas que se vienen repitiendo de menara sistemática desde hace un tiempo. El agua acumulada y el mal estado en el que se encuentran la mayoría de las arterias de la ciudad es una combinación difícil de sortear para quienes no pueden quedarse en sus domicilios y deben salir a cumplir con sus obligaciones laborales.
Los “bacheos provisorios” que se siguen haciendo con tierra colorada en varios lugares, hacen que con tan solo algunas gotas los mismos desaparezcan y los cráteres queden “camuflados” con charcos de agua, generando un peligro para quienes transitan en diferentes vehículos. El aumento del caudal del agua que llega a la Planta Potabilizadora, producto de las intensas lluvias, provocó que el vital elemento que llega a los domicilios en muchos casos lo haga con un color turbio provocado por la tierra acumulada.
Alivio para los sufridos pobladores del interior, baja de temperatura, pero también algunas complicaciones, es el balance de lo que hasta el momento están dejando las últimas lluvias en la región



























































