Sin embargo, después de participar en Wimbledon, donde alcanzó los cuartos de final antes de perder con el polaco Hubert Hurkacz, Federer se tomó unos días para pensar y finalmente decidió no competir en los Juegos, que iban a ser sus quintos Olímpicos (debutó en Sydney 2000).
La renuncia de Federer se suma a la de otros tenistas históricos como el argentino Juan Martín Del Potro (plata en Río 2016, que no llegó a recuperarse de una lesión de rodilla), el español Rafael Nadal, quien tampoco estuvo en el Grand Slam en Londres, y la estadounidense Serena Williams, que antes de lesionarse y retirarse en la primera rueda de Wimbledon anunció que no estaría en Tokio.




























































