“El señor Mencho y el CJNG les desea feliz día a todas las madres”, dice una manta colocada en el lugar en donde repartieron los electrodomésticos en Jalisco.
A fuerza de ataques contra funcionarios públicos de alto nivel y con la expansión de sus negocios en casi todo el país, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha convertido en uno de los principales retos en materia de seguridad pública para el gobierno mexicano.
La Fiscalía General de la República (FGR), las Fuerzas Armadas y agencias de seguridad estadounidenses han dado cuenta del crecimiento y el fortalecimiento de esta organización criminal que se distingue, según la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), por su “voluntad de participar en enfrentamientos violentos con las fuerzas de seguridad del gobierno mexicano y cárteles rivales”.
La DEA, en su último Análisis de Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas, destacó el poder de fuego del CJNG y su amplia presencia en México: por lo menos opera en 24 estados, elabora y distribuye metanfetamina, cocaína, heroína y fentanilo, según un informe del diario El Universal.




























































