En los hechos Werner ya había sido desplazado de la mesa de discusión con la Argentina y reemplazado por su vicedirectora, Julie Kozack.
Werner fue uno de los funcionarios decisivos para que se alcanzara el acuerdo por un préstamo stand by desconociendo el reglamento propio del FMI. Así el organismo internacional aprobó y otorgó el mayor préstamo de su historia, 57.100 millones de dólares a devolver en el imposible plazo de tres años.





























































