Además, la carta relata que los atletas fueron obligados a entrenarse al aire libre con temperaturas cercanas a 0 grados mientras que otros debían permanecer en ayunas para mantener su peso. De ese modo, “dado que moríamos de hambre”, algunos llegaron a comer a escondidas de sus entrenadores y hasta ingirieron dentífrico o sobras que encontraban en los hoteles donde alojaban en los viajes.



























































