Durante todos esos años, Sarah creció en su fe por adopción y mantuvo y profundizó sus ideas conservadoras, contrarias a las propuestas por el papa Francisco en temas como la aceptación en la Iglesia de personas divorciadas (está en contra de que reciban el sacramento de la Comunión), de las familias ensambladas y de miembros de la comunidad LGBT.
Sarah fue creado arzobispo de Conakri (capital de Guinea) en 1979 y mantuvo el cargo hasta 2001. Benedicto XVI lo nombró cardenal en 2010, y en más de una oportunidad el religioso se mostró alineado con Joseph Ratzinger.
A Sarah se le atribuyen, además, planteos y frases como que “Europa está siendo invadida silenciosamente por otras culturas, otros pueblos que progresivamente los dominarán en número y cambiarán completamente su cultura, sus convicciones y sus valores”.



























































