Para las familias de Balde del Naranjo, el agua no es solo un servicio; es el eje central sobre el que gira el bienestar cotidiano, la salud y el desarrollo del hogar. Por eso, la escena vivida en los últimos días no fue una más en el calendario local: la finalización e instalación del nuevo tanque de agua marca el cierre de una etapa de espera y el inicio de un esquema de abastecimiento más seguro, continuo y eficiente.
La concreción de esta obra fue el resultado de un engranaje técnico y político que conectó la gestión territorial con las decisiones del Ejecutivo provincial. Siguiendo las directivas del gobernador Ricardo Quintela de garantizar el acceso al agua como un derecho humano esencial en cada rincón del territorio, las distintas áreas de gobierno coordinaron esfuerzos para dar respuesta inmediata a la comunidad.
El despliegue contó con la asistencia técnica y el respaldo institucional del Ministerio de Agua y Energía de la Provincia, bajo la conducción del profesor Adolfo Scaglioni, con el aporte técnico de los ingenieros Marta Barrionuevo, Fernando Quintero y Caran.
En el plano operativo, el trabajo de campo fue liderado por el equipo de IPALaR en Ulapes, con David Troncoso y Titi Ochoa a la cabeza, quienes articularon las labores logísticas y de montaje para que la obra quedara formalmente operativa.
Con la infraestructura lista y el flujo estabilizado, los vecinos de Balde del Naranjo reciben una solución duradera que reafirma el valor del trabajo conjunto entre Provincia y Municipio cuando la prioridad es llevar tranquilidad y justicia social a la gente.


























































