La ciudad vivió una jornada por demás especial con la llegada del XXIII Gran Premio Argentino Histórico, una de las competencias más tradicionales e importantes del automovilismo clásico nacional. El evento reunió a más de cien vehículos de distintas épocas, que hicieron su espectacular paso por la región y transformaron la rutina local.

Pasado el mediodía, el inconfundible sonido de los motores antiguos comenzó a sentirse con fuerza. Los participantes realizaron una parada estratégica en la estación de servicio del Automóvil Club Argentino (ACA), lugar que rápidamente se consolidó como el principal punto de encuentro para la comunidad.

Allí, las tripulaciones fueron recibidas por una importante cantidad de vecinos que no quisieron perderse el espectáculo. Familias enteras y decenas de aficionados se acercaron en masa para observar de cerca estas verdaderas joyas rodantes, tomar fotografías y disfrutar del ambiente festivo que acompañó a la caravana.

La exitosa propuesta ofreció un auténtico viaje en el tiempo, combinando perfectamente la pasión por los autos clásicos con la rica historia del deporte motor nacional. Entre el brillo de las carrocerías, el entusiasmo del público y la camaradería de los pilotos.