El sábado 12 de septiembre amaneció gris, dominado por un frío penetrante y una lluvia constante que amenazaba con paralizar la jornada en Ulapes. Sin embargo, en las inmediaciones del Centro Integrador Comunitario (C.I.C.), el panorama reflejaba una calidez muy distinta: vecinos de todas las edades se congregaron desde temprano, impulsados por la necesidad y la expectativa de cuidar su salud visual.

La llegada de la fundación FUNDANOA generó una convocatoria masiva. Desde las primeras horas de la mañana, la atención se organizó de manera impecable por estricto orden de llegada. Para muchas familias, la jornada representaba una oportunidad única y postergada durante meses: la posibilidad de revisar su vista y acceder a una atención médica especializada sin la necesidad de realizar largos y costosos desplazamientos.

Conscientes de que la falta de movilidad privada es un obstáculo frecuente para los sectores más vulnerables, la Municipalidad puso a disposición vehículos oficiales para buscar a los vecinos directamente en sus barrios y trasladarlos de manera gratuita hasta el C.I.C. Este despliegue logístico garantizó que las inclemencias climáticas no fueran una barrera para acceder a este derecho.

Dentro del recinto, la actividad fue incesante. El operativo permitió que numerosos asistentes no solo recibieran sus consultas oftalmológicas, sino también la posibilidad concreta de adquirir anteojos a bajo costo, una solución inmediata que impacta directamente en su calidad de vida diaria, laboral y educativa.

Más allá de la entrega de cristales y marcos, la jornada tuvo un valor preventivo fundamental: los profesionales detectaron diversos casos complejos que requerirán estudios de mayor profundidad y futuras intervenciones quirúrgicas, abordando a tiempo padecimientos que de otro modo habrían avanzado en silencio.

En tiempos desafiantes, la gestión del intendente Prof. César Uriel Vargas volvió a poner en primer plano la importancia de las políticas públicas con impacto social directo. La jornada en Ulapes dejó claro que, cuando la voluntad institucional y el trabajo comunitario se unen, ni el frío ni la lluvia pueden frenar la llegada de la salud a la gente.