Capital: UNLaR impulsa una innovadora investigación sobre roedores riojanos subterráneos

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Un equipo de la UNLaR estudia la comunicación acústica de los tuco-tucos, roedores nativos de los ecosistemas áridos de La Rioja. El proyecto busca identificar especies y aportar al conocimiento y conservación de la fauna regional.

Investigadores del Centro de Investigación e Innovación Tecnológica (CENIIT) de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) desarrollan un proyecto científico centrado en el estudio de la comunicación acústica de los tuco-tucos, roedores subterráneos nativos del ecosistema desértico riojano. La iniciativa representa un importante avance en el conocimiento de la fauna local y su rol ecológico, y tiene implicancias directas en estrategias de conservación ambiental.

Equipo de investigación. Conformado por el doctor en Ciencias Naturales Juan Amaya, biólogo e investigador del CONICET con sede laboral en la UNLaR.
Equipo de investigación. Conformado por el doctor en Ciencias Naturales Juan Amaya, biólogo e investigador del CONICET con sede laboral en la UNLaR.

El equipo está conformado por el doctor en Ciencias Naturales Juan Amaya, biólogo e investigador del CONICET con sede en la UNLaR, y el licenciado en Ciencias Biológicas Pablo Carrizo, graduado de la misma casa de estudios y actualmente becario doctoral. El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Bioacústica, donde se analizan sonidos y vocalizaciones animales. La investigación se enmarca en el doctorado de Carrizo y se extenderá por cinco años. Su foco está en caracterizar las vocalizaciones de cortejo entre machos y hembras de distintas especies de tuco-tucos mediante encuentros controlados en laboratorio.

“El estudio de estas vocalizaciones es clave porque pueden aportar datos esenciales para delimitar especies. En La Rioja no se sabe con precisión cuántas especies de tuco-tucos existen ni cómo están distribuidas. Si logramos identificarlas por sus sonidos, podremos planificar mejor su preservación”, explicó el Dr. Amaya. Como estos roedores viven bajo tierra, muchas de sus vocalizaciones pasan desapercibidas, lo que hace que esta investigación aporte datos valiosos y hasta ahora poco conocidos.

Además de sus sonidos, los tuco-tucos cumplen un rol importante en los ecosistemas áridos. Sus túneles permiten la circulación del agua, airean el suelo y sus excreciones favorecen la formación de hongos que colaboran con la retención de agua al establecer simbiosis con raíces de plantas nativas.

El proyecto también contempla una dimensión educativa. Los investigadores trabajan en la producción de material audiovisual destinado a escuelas, con el objetivo de divulgar el conocimiento generado de manera accesible. Esta propuesta responde a una demanda de docentes que buscan incluir contenidos regionales en sus programas y permite acercar la ciencia local a la comunidad educativa.

La iniciativa refuerza los pilares académicos de la UNLaR: generación de conocimiento original, formación de recursos humanos, calidad docente y extensión universitaria. “Hoy vemos una mayor articulación con el CONICET, y eso se traduce en más oportunidades para desarrollar ciencia de calidad desde la universidad”, remarcó Amaya, valorando el vínculo institucional entre ambas entidades.