La atención esta vez estaba puesta en la presencia de los dos astronautas dentro de la cápsula: el lanzamiento se produce mientras Boeing enfrenta varios problemas y demandas por temas de seguridad en sus aviones, por lo que se ponía en juego la confianza de la NASA luego de cada intento fallido de despegue.
En 2019, un vuelo no tripulado del Starliner en su prueba inicial fue paralizado por fallas en el software y tuvo que repetirse antes de que la NASA permitiera el abordaje de sus astronautas. En 2022 hubo avances, pero surgieron problemas con los paracaídas y la presencia de cinta inflamable.
El pasado sábado, la NASA había cancelado el lanzamiento de la nave espacial tripulada Starliner y el equipo de lanzamiento de la ULA emitió una orden de retención unos tres minutos y 50 segundos antes del despegue.
Los equipos anularon el intento de lanzamiento debido a una retención automática del secuenciador de lanzamiento en tierra, según informó la NASA.
Previo a este incidente, el lanzamiento de la nave estaba previsto para el 6 de mayo, pero también se suspendió por problemas técnicos.
El viaje de Willmore y Williams tendrá una duración de 25 horas, por lo que el jueves estarían arribando a la estación espacial. Allí se quedarán una semana realizando tareas en el laboratorio en órbita antes de regresar a la Tierra a bordo de la Starliner. El aterrizaje está previsto para el 14 de junio en el desierto del oeste de Estados Unidos.
Tanto Starliner de Boeing y como Dragon de SpaceX están diseñados para ser totalmente autónomos y reutilizables. En esta oportunidad, los astronautas tomarán el control manual de la nave para verificar sus sistemas.




























































