En 2017 la abuela de Alex, Susan Caruana, había informado a la prensa del Reino Unido que sospechaba que el chico había sido trasladado a Marruecos porque su madre, Melanie, quería integrarse en una secta y sacarlo de la escuela.
Caruana, que era su tutora legal del chico, había dado su aprobación para que Alex viajara con Melanie a Málaga junto al abuelo del chico, David, que también se esfumó con ellos en 2017.
La mujer aseguró que su hija y su exesposo “no creen en la escuela tradicional” y que podría intentar integrarse a una comunidad espiritual en España luego de haber hecho una primera experiencia en Marruecos en 2014.
Según el testimonio del adolescente, llevaba al menos dos años en Francia, aunque no trascendieron cuáles fueron todos sus movimientos durante el tiempo en que su paradero era desconocido.
Alex afirmó que no sufrió maltrato infantil, y los primeros exámenes apuntan que se encuentra en buen estado de salud, pero todavía no se sabe qué lo motivó a dejar la comunidad espiritual de su madre y lanzarse a pie para buscar ayuda del mundo exterior.





























































