De hecho, el agua arrasó con los puestos de venta playeros, con las sillas, sombrillas y el resto de mobiliario. Tal como se puede ver en el video del incidente, la ola llegó hasta la calle y dejó empapados colectivos, autos y las puertas de los edificios de la costanera.
Como era de esperarse, a la sorpresa inicial le siguieron momentos de tensión, incertidumbre y zozobra porque la ola arrastró al mar a personas y objetos por igual, lo que obligó a algunos salvatajes.
Durante la jornada las autoridades de Río de Janeiro emitieron un aviso de precaución por olas de más de 3,5 metros.




























































