Si bien la médica policial no encontró lesiones visibles que le podrían haber provocado la muerte, la Justicia entrerriana avanzará en la investigación para tratar de determinar si se trató de un homicidio, luego de que en el lugar trabajara personal policial, la División Criminalística, una médica policial de Hernandarias, y personal de la Prefectura.
La desaparición de Inés Guadalupe Villalba
La joven era buscada luego de salir de la casa de sus padres el jueves 31 de agosto pasado y dirigirse hacia una zona de campings en el sur de la ciudad de La Paz.
La búsqueda era realizada por buzos tácticos y personal de la PNA en el río Paraná, y por tierra con canes de rastreo, policía montada, drones, cerca de 100 efectivos policiales y dotaciones de Bomberos Voluntarios.
La denuncia fue radicada el viernes 1 de septiembre por el padre de Inés, quien había dejado la casa donde convivían, donde encontraron su celular, billetera y documento, pero se había llevado sus anteojos, cigarrillos y un encendedor.
Además, el hombre detalló que la joven se encontraba medicada y bajo tratamiento psiquiátrico, y que tiene una hija de seis años al cuidado de la madre de su expareja.
La investigación sobre el paradero de Inés Guadalupe Villalba
El fiscal Facundo Barbosa, a cargo de la investigación, recopiló esta semana testimonios de compañeros de trabajo, amigas y familiares, quienes afirmaron que Inés iba a salir a caminar cerca de las termas locales y el “Parque La Curtiembre”, una zona de campings y cabañas en el sur de La Paz.
El fiscal y la policía analizaron cámaras de seguridad: se la ve salir de la casa de una amiga, ir al domicilio de sus padres, donde dejó su celular, su DNI y tarjetas, y más tarde cerca de la zona de campings.
Allí, y en dos oportunidades, los canes de búsqueda detectaron rastros de la joven en las zonas del baño, parrillas y caminos de senderismo del camping, y siguieron un camino apartado del sendero, hasta el borde del agua.
Por otro lado, la Justicia analizó el celular de Inés y encontró mensajes de texto, llamadas, audios y mensajes por WhatsApp con una persona con la que acordaban encontrarse en ese camping, y una comunicación con varios mensajes borrados desde el otro teléfono.
En ese marco, el fiscal ordenó dos allanamientos en domicilios sobre calles Tacuarí y otra en Los Aromos, en los que se secuestraron siete celulares para tratar de conocer sus comunicaciones.



























































