“¿Cómo hago para salir de acá sin que me pique, sin terminar en el hospital porque alguna me picó la tráquea o algo así?”, se cuestionó.
Y continuó: “Cuando reacciono, pienso cómo salir de ahí, porque nos teníamos que ir a otro aeropuerto, y cómo hacerlo sin que me piquen, sin terminar en el hospital. Teníamos que salir a las 7 de la mañana, teníamos las valijas, todo preparado para abrir los ojos y bajarlas. Pero eran las 5 y lo iba a tener que hacer dos horas antes, porque de ahí me tenía que ir porque estaban meta entrar y entrar y no sé por dónde, porque yo tenía todo cerrado porque soy una psycho de los bichos, veo una polilla y ya me da miedo”.
Pese al miedo, contó cuál fue su decisión: “Agarro mis cosas, la valija y tengo un momento de reflexión interna y me dije ‘María, el mundo es para los valientes, mirá hasta dónde llegaste, loquita’. Así que me puse de todo, me puse un jean, una boina, una campera con capucha y pensaba que hubiera menos lugares para picar. Tuve que tener valor y pasar ese pasillo de la muerte con dos lámparas y 50 abejas en cada uno”.
Finalmente, logró superar el susto: “Mi instinto de supervivencia fue más fuerte y volví a buscar mi valija, y no me pasó nada”.



























































