El hombre dijo: “Para Dios no hay imposibles, mi hijo tenía signos vitales y cuando se accidentó los médicos dijeron que ya estaba sin vida, cuando no fue así, él tenía signos vitales, pero no lo quisieron atender en el hospital” denunció Portilla.
Ademas agregó: “Tampoco permitimos que le hagan la autopsia porque somos creyentes cristianos, hasta mañana (sábado), lo mantendremos en el velatorio para ver si reacciona porque presenta movimientos musculares”, dijo.
Obviamente que cuando sintieron movimiento dentro del ataúd, pararon el funeral y decidieron sacarlo y trasladarlo al hospital, donde había sido rechazado. Su madre rogaba al cielo que su hijo estuviese vivo.




























































