Según informó el sitio español La Vanguardia, el Ángela Alvariño encontró un segundo bolso deportivo cerca del que contenía a Olivia, pero éste estaba roto y vacío, como consta en la causa judicial.
El ex jefe del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil, Juan Ortega Machín, explicó que el cuerpo humano es difícil de detectar para el sónar si no hay nada sólido junto a él dado que el 70% es agua.
“El ultrasonido lo traspasa. Es como si fuera un fantasma, no lo identifica. Tiene que haber junto a él algo sólido que rompa el entorno y genere un eco en distintas densidades“, apuntó.
Además de las similitudes entre ambos artículos deportivos, los investigadores encontraron dentro del bolso roto los lastres que Tomás Gimeno, de 37 años, habría usado para que el asesinato de sus hijas quedara impune.
Hasta la fecha no se encontraron ni el cuerpo de Anna ni el de Gimeno, que fue acusado formalmente por los dos homicidios de sus hijas y por violencia de género.
Los investigadores creen que Gimeno mató a sus hijas en su casa de Tenerife, sur de España, y que luego envolvió los cuerpos en toallas, los metió en bolsas de basura y luego en bolsos deportivos y finalmente los descartó en el mar.
Se cree que él mismo se puso lastres de ocho kilos para quitarse la vida junto a sus hijas, aunque a las 22 del 27 de abril le dijo a su ex mujer que “ya estaba fuera de la isla con las niñas” y que “ya no iba a verlas más”, dando a entender que los tres habían partido de España en barco hacia una nueva vida.
Por eso los investigadores policiales consideraron que Gimeno buscó provocar a su ex mujer “el mayor dolor que pudo imaginar” al colocarla “de forma deliberada” en la incertidumbre acerca del destino de sus hijas, al hacerle creer que se había fugado con ellas y que estaban vivas.
En la legislación de España se considera este caso como violencia vicaria (daño producido a una persona para afectar a un tercero), pero en nuestro país se considera femicidio vinculado por
“Tomás quería que sufriera buscándolas sin descanso y de por vida. Esa fue la razón por la que dejarme a mí con vida”, expresó Beatriz Zimmermann en una carta pública tras la aparición del cuerpo de una de sus hijas.






























































