En febrero pasado, se anunció que la producción de las dosis comenzaría recién en un año, pero el intercambio tecnológico entre argentinos y rusos se aceleró y la producción masiva podría comenzar antes de lo previsto.
Actualmente, ya está registrada en 60 países. La vacuna se basa en una plataforma de vectores adenovirales humanos, virus inactivados que se utilizan para transportar material genético del virus que se quiere inocular.
En este caso, la Sputnik V utiliza dos vectores diferentes (uno diferente en cada dosis), lo que proporciona una inmunidad más duradera que las vacunas que utilizan el mismo mecanismo de administración para ambas inoculaciones.



























































