Chivilcoy: la denuncia completa de la policía por violación

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Una mujer policía de 28 años denunció haber sido violada en grupo a la salida del boliche “Babakos” de la ciudad de Chivilcoy.

El sábado pasado, a pocos metros del boliche, un auto blanco se le acercó y, según relató en la denuncia, el hombre que lo conducía la obligó a subir.

Enseguida se sumaron otros tres hombres. “Subí que te llevó“, le dijo el conductor del auto que la obligó a entrar.

Cuando lo hizo, según relata la víctima, le inyectó por la fuerza una jeringa con algo y la drogó.

La Razón de Chivilcoy publicó la denuncia completa. El hecho ocurrió en una casa quinta de nuestra ciudad, en un breve lapso de tiempo, según relata la joven, y realizado por un número no menor a cuatro individuos, ninguno reconocido por la víctima.

La denuncia completa por violación de la mujer policía

ADVERTENCIA DE CONTENIDO SENSIBLE CON LENGUAJE EXPLÍCITO

“Anoche, tipo once de la noche, llegué al boliche Babakos, ubicado en la intersección de avenida De Tomaso y calle 504, donde se realizaba una fiesta. Son fiestas que hacen los fines de semana, no era una fiesta privada. Yo fui a Babakos sola, en un remis. Yo no me acuerdo cómo fue que llegué hasta ese lugar, no me acuerdo si llamé al remise para que me vaya a buscar.

Yo no había arreglado en encontrarme con nadie en Babakos, fui sola, suponiendo que tal vez alguna de mis amigas también irían. En la confitería me encontré con una conocida que se llama Y.B, que vive en la esquina de mi casa, que estaba con otra chica que se llama C… de la que no sé más datos. Estuve con ellas bailando toda la noche.

En un momento se nos unió un rato un chico que se llama M.D. al que conozco desde hace muchos años, pero solo de vista. No se más nada él. El pibe bailó un rato con nosotras y se fue.

Pasadas las 5.00 horas ya de hoy, 21 de mayo de 2022, yo me fui de Babakos. Salimos con las chicas, pero una vez en la calle, las perdí de vista, no se qué se hicieron, ni para donde fueron. Mientras estuvimos dentro del boliche tomamos alcohol, tomamos cerveza, fernet y vodka.

Yo, mientras estaba adentro, me dí cuenta que me faltaba el celular de mi cartera. No sé quien me lo sacó. A la salida ví que M.D. estaba ahí afuera y le dije que me devuelva el celular. Le pedí mi teléfono sin saber en verdad quien me lo había sacado.

M…. me respondió que él no tenía nada, que él no me había agarrado el celular, me ofreció acompañarme y llevarme a mi casa, porque no me quería dejar sola “en ese estado”. Al parecer M… me vio un poco tomada y por eso me ofreció compañía.

Yo estuve hablando con él en la primera cuadra de la calle 504 mano izquierda. Salí de Babakos, lo ví a M… cruzamos la avenida De Tomaso y charlamos un rato, unos metros retirados de Avenida De Tomaso, sobre la calle de tierra, en calle 504 izquierda. M… trataba de convencerme de llevarme a mi casa, pero yo no acepté irme con él.

No sé que hora era para entonces. Perdí de vista a M… no tengo idea para donde salió. Después de despedirme me crucé con personal de Guardia Urbana Municipal y les dije que me faltaba el celular. Eran una mujer y un hombre, ellos no me dijeron nada en concreto sobre ese tema; entonces comencé a caminar sola por avenida De Tomaso, en dirección al centro, en el mismo sentido de circulación de los autos, como para irme a mi casa de a pie. No sé cuanto caminé, creo que fueron una o dos cuadras y se me puso a la par un auto, nuevo, de color blanco, pero no se marca ni modelo, tampoco la patente.

El conductor bajó el vidrio del lado del acompañante y me llamó por mi nombre y me dijo “F…. subí que te llevo”, yo nunca antes lo había visto, ni sé quien es. El me insistía que me subiera para llevarme a mi casa. Yo primero no quería subir, pero en un momento me dijo en forma intimidante “te conviene subir”, entonces yo me subí.

En el auto no había nadie más. El chico tendría cerca de 30 años, más o menos, alto, delgado, de tez blanca, pelo corto y no me acuerdo más características y llevaba colocada una camisa color blanca. Habríamos hecho unas dos cuadras y él –no sé de dónde- sacó una jeringa y me pincho en el antebrazo izquierdo. Algo me inyectó, pero no sé que era. Me pinchó por encima de la camperita de ecocuero que llevaba colocada. Que el chico me dijo que antes de llevarme a mi casa íbamos a pasar por otro lugar donde había “joda” y después me llevaba a mi casa.

Yo no sé que rumbo tomó, no me acuerdo por qué calles manejó, pero en un momento dado, entramos en una quinta que está sobre una calle asfaltada, pero en una zona despoblada. La casa estaba retirada de la calle y se ingresaba por un portón de color gris. Cuando entramos me bajé del auto y el chico también. Ahí me acuerdo que me crucé con una chica que había visto antes, no recuerdo su cara ni otras características, solo me acuerdo que tenía puesta una pollera corta de color verde. Le dije a la chica que me quería ir a mi casa y ella me respondió “tranquila que después te vas a ir a tu casa, acá vienen muchas chicas como vos”, cuando me dijo “como vos”, no sé qué me quiso decir.

Desde ahí el chico del auto me condujo hasta adentro de la vivienda. Me acuerdo que era el interior, pero no tenía piso, sino que todo era pasto, que mientras el chico me conducía por un pasillo con piso de pasto, se nos unió otro hombre, al que yo nunca ví. Digo que fue un hombre por la voz, tenía voz gruesa, pero nunca lo tuve frente mío.

El lugar estaba todo oscuro. Esa voz gruesa le dijo al chico del auto “bueno, ahora arrancá, si ya sabés a lo que está acostumbrada ella”. Que en ese momento entendí que se refería a mí como que yo era una prostituta. Me di cuenta que se sumaron tres o cuatro hombres más. Eso lo puedo decir por las voces y porque fueron varias manos las que me tocaban el cuerpo, pero nunca les pude ver las caras a los demás, porque todo estaba muy oscuro. Además yo sentía el cuerpo muy débil, estimo que era por lo que me había inyectado el chico en el auto.

( minutouno.com omite los detalles de la violación)

Cuando todos terminaron de violarme, como pude agarré mi ropa que estaba en el piso y me vestí. El mismo chico del auto blanco, me volvió a subir y me llevó a unos 50 metros de la casa de mi mamá. Mi mamá vive en Av. E.E. Nro. 000. Yo nunca dije que me lleven ahí, nunca hablé, sino que el chico del auto solo, sin que yo le indicara nada, me llevó hasta la esquina de la casa de mi mamá. Al parecer sabía quien era yo, porque me llamó por mi nombre cuando me hizo subir y también sabía donde vive mi mamá, que además es el lugar donde había dejado a mi hijito de 4 años y lo tenía que ir a buscar.

Pero aclaro que yo nunca le dije nada de eso al chico del auto blanco. El sabía cosas sobre mí, sin que yo se las cuente. No sé como tenía toda esa información sobre mí, si yo sigo sin saber quien es y nunca antes lo había visto. Lo que me pasó, desde que subí al auto, hasta dejarme a 50 metros de la casa de mamá fue muy rápido, no puedo determinar cuanto tiempo, pero se que fue rápido.

Llegué a la casa de mi mamá llorando, ahí me atendió mi hermanito menor, de 16 años. Mi hermano me vio llorando, se asustó y llamó a mamá –por teléfono- que estaba trabajando. Al rato llegó mi hermano más grande, me vio llorando y mal, pero tampoco le di detalles de lo que había pasado. Pasó un ratito y llegó a la casa de mi mamá una ambulancia en la que me llevaron al Hospital. No sé para que me llevaron al hospital porque no me atendieron y desde el hospital en un patrullero hasta esta comisaría. Cuando llegué a la casa de mi mamá, mi celular estaba dentro de mi cartera. Yo no sé cómo llegó nuevamente mi celular a mi cartera, porque cuando salí de Babakos no lo tenía y cuando llegué a lo de mi mamá estaba ahí otra vez. No sé cómo pasó eso, o si alguien me lo sacó y volvió a ponerlo. No recuerdo.

Del auto blanco, en el que el chico me hizo subir, solo puedo decir que era un auto nuevo. Yo nunca había visto a ese chico, no tengo idea de quien es, pero creo que de volver a verlo lo reconocería..

No tengo idea del lugar al que me llevó, solo sé que era una zona despoblada, con pocas casas y sobre una calle de asfalto. Recuerdo que se entraba por un portón gris, no me acuerdo como era el portón y la casa donde me entraron no tenia pisos, era todo de pasto.

No me causaron lesiones, no me golpearon, aún no me bañé y tengo puesta la misma ropa que vestía al momento del hecho. Nunca vi las caras de los sujetos que se sumaron al chico del auto blanco para violarme porque estaba muy oscuro. Los sujetos que me violaron nunca se llamaron entre ellos por sus nombres, no me acuerdo la cara de la chica de la pollera verde, sólo la vi a la entrada y no la volví a ver.

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